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Arrastro
mi punto final hasta el final de la hoja, pero lo único
que he logrado escribir es un punto final.
¿Cómo es que puedo saltar el comienzo y desenlace
de la ficción y llegar al punto final?
Siempre desesperada y alterada corro hacia el punto final.
Me destierro de mi historia, para que ya no sea mía,
y sea de algún otro.
Que algún otro se haga cargo de mis días grises,
de mis comas, de mis puntos y aparte.
Hoy es un día para escribir poesía, hoy es
un día para morir de angustia.
La noche pasó, y la mañana me atormenta.
Yo no quiero escribir poesía, quiero volar, quiero
dejarme atrás.
Pero escribir no es volar, no en mí.
Escribir es hundirme en el centro del universo, y ser una
amalgama en el todo.
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