El aislamiento es como este hotel
de muros gris lavanda, desolado
fuera de la estación vacacional.
De repente sentimos
un deseo imperante de escribir
a los viejos amantes: la memoria,
el desaliento de la lejanía,
el olvido que encierra una postal
desde una playa atlántica con niebla,
chacales y preguntas silenciadas.
Más allá los desiertos, el aullido
de colonias de focas en la costa
donde los portugueses dejaron una cruz.
Poco más queda de los navegantes.
[De “Postal de olvido”,
El gaviero, Almería, 2010]