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Un
poeta no es menos que un político
y si éste puede hablar sin decir nada,
reduciendo a migajas el lenguaje,
hay vates que se pierden en desiertos
mal medidos de hipérboles ficticias.
Pendientes de sus egos, sólo emplean
palabras de difícil comprensión
en crípticos misterios insondables.
sin sospechar que existen más temáticas
que superan el yo, mi, me, conmigo....
De tal modo, consiguen su objetivo
a costa de aburrir a sus ovejas :
Unas no entienden y otras desesperan,
abandonan políticos y vates
y concentran sus fuerzas en vivir.
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