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Hoy,
de nuevo, te llama el almanaque
y atiendes su quejido con tristeza.
Doce meses volaron suspirando,
cual bandada de pájaros ausentes.
Jalonaste tu vida con problemas,
tratando de ignorar al terco Cronos.
Sin saberlo, o muy consciente,
sembraste los caminos de gestiones
absurdas por hacer, negocios vanos
que ofuscaron el brillo de tus días,
apagaron rescoldos de pasiones
e impidieron el gozo de tu mente.
No duermes por las noches y aprovechas
el paso sigiloso de las horas
que discurren por sendas de alabastro,
para dar rienda suelta a tus temores.
Temiendo el desenlace, hasta ignoraste
volar sobre la alfombra y ver el mundo
girar en la distancia : verdes valles,
lo intenso de su fronda, el mar azul,
montañas orgullosas de sus águilas,
un bello atardecer, locos amores
que a diario nacen fuertes, impidiendo
que mueras sin cesar una y mil veces.
Naciste sin que nunca lo pidieras.
Y al marchar, será lo mismo..
Solo y desnudo, escribes tus tormentas,
mirando sin cesar por la ventana,
esperando la aurora que ahuyente
las sombras de la muerte, centinelas
del vivir macilento de estos tiempos.
Tan duros y tan tristes. Tan extraños...
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