¿De qué cielo hablan los poetas?
¿Qué vanidad arrastran?
¿Qué sentido tiene su pálpito?
Ellos son párpados erizados
entre delirios y sueños.
Sus ojos se abren a desvelos.
Se cierran al tiempo.
Lo congelan con sus versos.
Pero, ¿de qué hablan los poetas?
¿Quiénes son ellos?
¿Callan lo que aman?
¿Odian lo que callan?
¿De qué claridad, sombra y luz escriben?
¿Es el amor lo que les mueve?
¿O esa libertad de creerse libres?
Eternos divinos,
vestidos de envolventes palabras
y sutiles metáforas.
¿Cuál es la realidad del poeta?
Solo hay una.
Su verdad y su mentira.
Ahora es de cortesía.
Aquí, por vez primera.
Declararme poeta.
Poema incluido en el poemario “Palabra
duende sin final”