¿Por qué el hombre cubre de muerte, la vida?
Aquí, el sol, mi pequeño universo amarillo,
libre de uñas, parpadea suave en el umbral de mi
pensar.
Allí, el cielo es ruina, las almas sitiadas palpitan
pánico.
Las palabras huelen a cadáver.
La humanidad se ha vuelto odio.
El crimen se pronuncia soberano de todas las leyes,
siendo el verso, humo, ceniza y sangre.
Entre aquí y allí, un puente, una vieja súplica,
la paz.
Poema inédito