En una invernal mañana,
se encontraron nuestras miradas,
la tuya celeste, profunda, serena,
la sentí triste, ! quizás vagabunda.
Meció el viento las auroras,
la noche sufrió un tormento,
y se abrieron nuestras ansias
en busca de un sentimiento .
el águila extendió sus alas
volamos constantes en el firmamento ,
y encontramos sombras sobre nuestras almas
en el vacío nido de un amor materno .
Fue la luz sellada de nuestra hermandad
la senda segura impide el desvío ,
en aquellos días de amarga soledad
en la noche oscura del invierno frio.