La lluvia
golpea las chapas
a la media noche,
un te…
caliente…
El humo del cigarrillo,
se pierde en las llamas
de una estufa rustica,
a medio terminar,
el viento
castiga los arboles
que besan los pies
del cerro.
Estoy…
Sin estar.
Mi musa
Mi amiga soledad,
una rima,
que hace el verso,
mientras asumo,
mi realidad.
Ya no espero,
sería una quimera,
de un amor diluido,
en un estanque
de aguas mohosas,
putrefactas
de un pretérito mentiroso,
perdido en las marrones
hojas de un otoño frio.
Siento en el alma
la navidad,
que deja tu vacío
recortando mi ser
en el punto exacto,
de tu partida
cuando el inconsciente
me recuerda
que soy yo
la dueña
que decide amarte
o caminar
hacia el infinito del olvido