Infatigable e incesantemente late,
entre escabrosas penumbras del dolor,
este pobre corazón de amante
que para olvidarte no ha tenido valor .
Ha quedado mi alma entristecida,
como la rosa marchita del edén,
que desciende en el camino vencida,
y olvidada en el andén.
Como corrompe a mi alma esta tristeza,
que me hizo caminar sin esperanzas
secuestrando de mi toda templanza .
Porque se que vendrán nuevas auroras,
armoniosos los astros alumbrando
las penas que conmueven estas horas .