Como callar,
si las palabras
se escapan de mis labios,
como el invierno frio,
se cuela entre las chapas,
goteando las miserias,
que enronquece
mi garganta.
Los niños, caras sucias,
de rodillas raspadas,
extienden sus manos,
todas arrugadas,
es que el hambre,
envejece al hombre,
sin respetar ni tiempos,
ni edades.
Mira amigo mi tierra,
llena de soledades,
donde ayer eran verdes mares,
esperando los soles primaverales,
hoy son taperas abandonadas,
de altos pastizales.
El trino de los pájaros
rompen el silencio
donde otrora
sonrisas de niños
eran notas musicales.
Y quieren que me calle,
el campo, decae,
el rancherío ya es villa
en el cordón de las ciudades,
donde el llanto y el lamento,
son los dueños de sus calles.
Y me piden que me calle