Mi musa se pierde
en el sonido
de la lluvia
que golpea los cristales.
El sonido del viento
aúlla entre el monte
escalando
el lomo
del cerro del toro.
El calor del fuego,
calienta la pluma,
que se pierde
en el blanco
de una hoja
cómplice,
de esta noche invernal
donde tu ausencia
es el átomo
de mi poesía