Sobre
las altas lomas de la vida,
desafiante, hermosa,
asoma la silueta del más grande
asoma la silueta del más grande
embajador de la memoria y los recuerdos.
Aún es alto, y es bravo, y pueblan sus facciones
el mapa de los días, sus surcos, sus batallas,
la orografía que va marcando la experiencia.
Si esparce sus palabras por el viento
un rugido de luz se escucha entre las simas;
si escruta el horizonte con hondura
un brillo de humildad y de certeza
multiplica la bondad de su mirada.
Acaso desgastado por los años,
pudiera alguien pensar
que ya las horas juegan en su contra
una partida en vano, ya perdida,
pero este león curtido en la añoranza,
aún mantiene la fuerza y el coraje
del hombre que da todo por sus hijos,
el carisma de un padre sensato y admirable
que siempre supo guiar a su manada.