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Cuántas veces, valor, te he procurado
la palabra confusa que se asoma
al declive del verso pronunciado,
que por alas llevó blanca paloma.
Con laurel en el pico denostado
sobrevuela los montes pedregosos
que el uranio dejó deshilachado
por dementes vestigios peligrosos.
Cuántas veces, dolor, te he confinado
a prisión de noticias, cada día,
para ver lo penoso publicado.
Con la venia de usted, mi señoría,
quiero hablarle de un pájaro enjaulado
pues soñé que en la cárcel fallecía
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