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Como una cueva, este dolor que asumo,
este desastre en soledad vertido
y en soledad recientemente anclado.
Como una trampa bajo tierra lato
inmune a todo y corazón sumiso,
involucrado en la canción que induzco.
Como una calle, este pesar que cruzo,
dudando -a veces- de este paso mío,
guiado siempre de la propia mano.
Como una carta en la ciudad que narro
a puño y ala, de volar escribo,
mostrando al vuelo que de andar me acuso.
Como una ráfaga de viento iluso
planean sombras de cualquier delirio
si al delirar la oscuridad apago.
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