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Evanescencia de sombras.
La humeante espuma blanca
tiñe el techo azul del tiempo
entre destellos de plata.
El cielo en quietud se expande
sobre el vaivén de las aguas;
bajo el espejo recrea
su cabellera la playa.
En el rumor del ensueño
se amontonan alboradas
y hacia el umbral de la noche
otra noche se agazapa.
¿Quién es el que no responde?
Más luz el alba derrama
en el oscuro silencio
del gravitar de palabras.
Celeste humedad penetra
en la osamenta del alma,
porque este cuerpo navega
junto a Caronte en la barca.
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