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Con un pañuelo de algas me despides
sirena de los mares,
musa, náyade, ninfa,
soledad de resina en que me impregno.
Tu destello emigrante me saluda.
Me despides y zarpas a otro clima
que le agrade a tu cuerpo.
Buscarás el calor de otras mareas,
la calma en otro lecho.
Hallarás la más cómoda corriente
con destino a otro puerto.
Y en la estrella polar
observa mi pupila dilatada
goteando
al unísono llanto de la luna.
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