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En un cruce, en mi calle,
vivo solo y no vivo,
busco el hueco que asiente
los ambiguos pesares.
No vivo las mortales
desventuras pasadas
ni los trágicos sueños
en que anduvo mi cauce.
Vivo solo en la pena
ya quisiera un apoyo,
un rubor que descubra
mi calor en su hoguera.
No vivo. Es un desastre:
¿quién dice estando vivo
que no vive su brazo?
¡será que falta sangre!
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