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A ti -cielo- que me diste:
un mar de azulados bríos,
un sol de brillantes halos,
una luna de romances,
un sueño de versos vivos,
una nube en que mirarte
y un tiempo para vivirlo.
Te quiero recompensar
con muchos mares y soles,
lunas, sueños, nubes, tiempos.
Que ya se acaban mis horas
en esta altura en que vivo.
Que debo bajar a tierra
y darte las gracias siempre
de haberle dado a mi cuerpo
alas para no volar.
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